El Hidrógeno Verde en Chile: de exportador de energía a potencia industrial

Chile está frente a una de las oportunidades más importantes de su historia reciente: no solo liderar en energías limpias, sino dar el salto hacia convertirse en una verdadera potencia industrial gracias al hidrógeno verde. Hemos captado la atención internacional por nuestro potencial para generar esta fuente energética de forma competitiva, pero no podemos conformarnos con exportar únicamente moléculas. La verdadera transformación comienza cuando agregamos valor a toda la cadena productiva.

Empresa del Sur de Chile Comprometida con Industria del Hidrógeno Verde

Conmetal es una empresa metalmecánica del sur de Chile con más de 50 años fabricando equipos industriales para procesos térmicos y energéticos a lo largo de todo el continente, por lo que desde nuestra perspectiva vemos el siguiente escenario: la cadena de valor del hidrógeno representa una oportunidad histórica para reactivar la manufactura avanzada en nuestro país. Chile tiene las condiciones naturales sobre radiación solar y vientos fuertes y constantes para producir el hidrógeno más barato del mundo, pero el verdadero desafío es aprovechar esa ventaja para impulsar la industrialización nacional.

No se trata solo de soñar. Podemos y debemos construir los equipos, estanques, los electrolizadores, los intercambiadores y hasta las turbinas eólicas que requiere esta nueva industria. Ya tenemos experiencia, capacidad instalada y un ecosistema industrial que puede escalar si recibe el impulso adecuado.

Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde

Chile se ha propuesto una meta ambiciosa al querer estar entre los principales exportadores de hidrógeno verde al 2040. Si queremos que eso se traduzca en empleo, innovación y desarrollo tecnológico, necesitamos algo más que voluntad política. Requerimos acciones concretas en tres frentes clave:

  1. Inversión con visión país
    La inversión extranjera es clave, pero debe ir de la mano con el fortalecimiento de nuestras capacidades locales. Necesitamos marcos regulatorios claros, eliminar trabas burocráticas y desarrollar infraestructura logística. Pero sobre todo, debemos asegurar que parte de esa inversión impulse la manufactura nacional. Cada componente que no fabriquemos acá, lo importaremos, perdiendo así empleos, conocimiento y soberanía tecnológica.
  1. Formación de capital humano especializado
    La industria del hidrógeno verde demanda nuevas competencias: técnicos en montaje de electrolizadores, operadores de plantas, expertos en seguridad industrial con hidrógeno, entre otros. Hoy en Chile no existen programas técnicos específicos para esta industria. Es urgente generar alianzas entre empresas, centros de formación y el sector público para preparar a la próxima generación de profesionales.
  2. Articulación productiva nacional
    Existen muchas empresas a lo largo del país que, como Conmetal, tienen el conocimiento y la infraestructura para convertirse en proveedores estratégicos de esta cadena. Pero para eso, necesitamos estar involucrados desde la etapa de diseño de los proyectos, no quedar relegados como actores de última milla. La colaboración entre industrias es clave para construir un ecosistema productivo robusto y competitivo.

El hidrógeno verde no es solo una oportunidad energética. Es una plataforma para dar el salto hacia la manufactura avanzada. Chile puede y debe liderar esta transformación, no solo como exportador de energía limpia, sino como fabricante de tecnología de clase mundial. Necesitamos visión, compromiso y una apuesta decidida por nuestra industria nacional con tal de que así sea.